El Tribunal Supremo de Brasil condenó por unanimidad a Domingos y João Francisco “Chiquinho” Brazão como autores intelectuales del asesinato de Marielle Franco, ocurrido en marzo de 2018 en Río de Janeiro.

La sentencia los responsabiliza por doble homicidio, por la concejala y su chofer, Anderson Gomes, tentativa de homicidio contra la asesora que sobrevivió y asociación criminal armada.

El expediente llegó al máximo tribunal porque uno de los acusados tenía fueros como diputado federal al momento de su detención. Los jueces consideraron probado que ambos planificaron el ataque y que, además, hubo maniobras para obstaculizar la investigación en los primeros años.

Un crimen político que sacudió a Brasil

La noche del 14 de marzo de 2018, el auto en el que viajaba Franco fue interceptado en el centro de Río. Desde otro vehículo dispararon con una subametralladora. La concejala murió en el acto; Gomes falleció minutos después.

Referente del PSOL y defensora de los derechos humanos, Franco era una voz crítica frente a las milicias y la violencia policial en Río. Negra, nacida en la favela de Maré, su figura se transformó en símbolo de la lucha contra la violencia política y la impunidad.

El tribunal sostuvo que el asesinato tuvo motivaciones políticas y estuvo atravesado por disputas de poder e intereses económicos vinculados a estructuras parapoliciales. La confesión del autor material fue clave para reconstruir la cadena de mando y llegar a los responsables intelectuales.

El caso tuvo repercusión internacional y dejó expuesta la trama entre política y crimen organizado en Río de Janeiro, en un contexto marcado por el avance de sectores de extrema derecha. Ocho años después, el fallo del Supremo busca cerrar una herida que todavía atraviesa a la sociedad brasileña.