¿Qué hacemos cuando un vínculo que parecía definitivo se rompe? Esa es una de las preguntas que atraviesa Kintsugi (Exposición de una ruptura), la obra teatral tucumana escrita y protagonizada por Julieta González y dirigida por Ezequiel Martínez Marinaro.
La historia sigue a María, una mujer que acaba de terminar una relación de 11 años. A partir de esa separación, la protagonista intenta reconstruir los recuerdos, conversaciones y señales que podrían explicar cuándo y por qué el vínculo comenzó a quebrarse.
La puesta combina teatro, proyecciones y recursos cinematográficos en un escenario íntimo. González rompe constantemente la cuarta pared y convierte al público en testigo directo de la búsqueda de respuestas de María.
El título remite al kintsugi, una antigua técnica japonesa que consiste en reparar piezas de cerámica utilizando oro, dejando las grietas visibles. La metáfora atraviesa toda la obra: las marcas de una ruptura no necesariamente desaparecen, sino que pasan a formar parte de aquello que somos.
La temporada recientemente finalizada tuvo lugar en la sala Juan Tríbulo y contó con el respaldo de la Asociación Japonesa de Tucumán. Ante la respuesta del público, el equipo confirmó que la obra tendrá una nueva temporada, aunque todavía no se anunció una fecha.
Más que ofrecer respuestas sobre el final de una relación, Kintsugi propone quedarse un rato con las preguntas: qué se rompe, qué puede repararse y qué hacemos con las grietas que inevitablemente quedan.




