Una misión con sello ultraliberal

El presidente Javier Milei viajó al Golfo de Los Ángeles en plena recta final de la campaña bonaerense con un objetivo claro: seducir a inversores del establishment financiero global. Su encuentro estrella fue con Michael Milken, presidente del influyente Instituto Milken, el mismo financista apodado en los años 80 “el rey de los bonos basura”. Lo acompañaron el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo y el embajador argentino en Washington, Alejandro Oxenford.

Más allá de Milken: una audiencia con poder

La sala se colmó con unos 60 a 80 empresarios de alto perfil de sectores como tecnología, finanzas y energía: representantes de Fortress Investment Group, CVC Capital Partners, Visa, Citi, entre otros. Por su parte, la embajada argentina coorganizó el evento junto al Instituto Milken.

La agenda paralela que suma innovación

Además del encuentro económico, Milei tuvo un almuerzo con la ingeniera biomédica salteña María Noel de Castro Campos, próxima a convertirse en la primera astronauta argentina en una misión espacial privada para 2027. También sumó reuniones con Mark Nelson (vicepresidente de Chevron) —clave en Vaca Muerta— y Andy Kleinman, fundador de Delphi Interactive.

Contexto: campaña, crisis y apuesta al exterior

Este salto relámpago a EE.UU. fue el undécimo viaje presidencial desde 2023 y llega en un contexto económico adverso: caída de inversión extranjera directa, alta volatilidad del dólar y derrota política reciente en el Senado. Mientras tanto, Milei defendió su plan económico ante los inversores como una promesa de transformación profunda.