En las elecciones del 26 de octubre, si el oficialismo tucumano liderado por Osvaldo Jaldo se hace con tres o más bancas de diputados nacionales, podría haber que volver a votar. Esto surge de candidaturas testimoniales en la lista «Tucumán Primero», que podrían generar vacantes y obligar a comicios complementarios, según las leyes electorales y la Constitución.
El juego político detrás de la lista unificada
Jaldo armó una boleta con pesos pesados del peronismo como él mismo, Juan Manzur y Miguel Acevedo, todos testimoniales, para unir el voto y evitar fugas. La idea es maximizar adhesiones y, con suerte, superar las dos bancas mínimas. Si el PJ saca una elección fuerte y la oposición se fragmenta, el sistema D’Hondt podría darles tres o cuatro escaños, como pasó en 2005. Políticamente, Jaldo necesita un triunfo rotundo para fortalecerse ante Javier Milei y no complicar su reelección en 2027.
¿Qué pasa si se ganan tres bancas?
Imaginemos que «Tucumán Primero» arrasa con 500.000 votos: la segunda lista debería quedar por debajo de 166.000 para que el oficialismo se lleve tres. Ahí, Jaldo renuncia y entra Javier Noguera. Pero si Manzur o Acevedo también dimiten, se agotan los suplentes varones por la ley de paridad de género. Esto deja vacantes que, según el artículo 164 del Código Electoral y el 51 de la Constitución, obligan al Gobierno provincial a llamar a nuevas elecciones para cubrirlas.
Las implicancias legales y el dilema del Senado
Si Manzur asume como diputado y deja su banca de senador, sin suplentes posibles, se aplica algo similar con los artículos 157 y 62 de la Constitución: otra vez a las urnas. ¿Lo habrán calculado en el Gobierno? La Carta Magna dice que hay que actuar «inmediatamente», pero no fija plazos claros. Con nueve listas en juego, la fragmentación opositora podría ser clave para este escenario inesperado.




