En un contexto de bolsillos apretados y dudas económicas, las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas argentinas siguen sin repuntar. Según el último reporte de la CAME, septiembre trajo un retroceso del 4,2% comparado con el mismo mes del año pasado, y un 2% menos que en agosto. Aunque el acumulado del año muestra un leve crecimiento del 5%, la tendencia apunta a una prudencia generalizada en el consumo.
¿Por qué el bajón en las ventas?
La incertidumbre política y económica está frenando el gasto de las familias. Con menos poder de compra y deudas acumuladas, la gente prioriza lo esencial y deja de lado compras impulsivas. Los comercios notan que el 38% de ellos empeoró su situación respecto al año anterior, mientras que solo el 7% vio mejoras. No hay grandes promociones que incentiven, y eso agrava el panorama.
Sectores que sufren más el impacto
Ningún rubro se salvó de la caída interanual, pero algunos la sintieron con fuerza. La indumentaria y textiles lideran las pérdidas con un -10,9%, seguidos por bazar, decoración y muebles en -6,2%. En el mes a mes, solo perfumería subió un poquito (1,4%), y ferretería se mantuvo estable. El resto, todo para abajo.
¿Qué se espera para lo que viene?
Los dueños de PyMEs son cautos: casi la mitad cree que el año que viene podría mejorar, pero un 10% teme que empeore. Sobre invertir, el 60% dice que no es el momento. Con la economía en modo espera, el consumo podría estabilizarse si llega algo de tranquilidad, pero por ahora, la baja sigue marcando el ritmo.




