El ida y vuelta que calienta motores

El Senado arrancó la semana con un episodio que sorprendió a todos. En la jura de 23 nuevos senadores, Patricia Bullrich, quien asumirá como jefa del bloque libertario en diciembre, le puso los puntos a Victoria Villarruel: «Que las reglas sean iguales para todos». ¿Qué pasó? La norma permitía un máximo de tres invitados por senador, pero Cándida López, de Tierra del Fuego, llegó con nueve familiares y nadie dijo nada.

Bullrich, que había trabajado junto a la vicepresidenta para que la sesión saliera impecable, intentó plantearlo al final, con el micrófono apagado para no calentar el ambiente. Como no tuvo respuesta, lo dejó por escrito y luego se acercó a la presidencia. «Fueron súper estrictos con los tres invitados, pero ella trajo más y no pasó nada», disparó después ante la prensa, fiel a su estilo directo.

Villarruel, en cambio, se limitó a gestos de «no se puede» y no abrió el micrófono. La cosa no quedó ahí: López, al jurar, lo hizo «por las Malvinas y los 30.000 desaparecidos», rematando con un «tres, cero, punto, cero, cero, cero» que dejó helados a Karina Milei, Manuel Adorni y Diego Santilli, quienes no movieron un músculo.

Este primer cortocircuito adelanta un clima tenso para las sesiones extraordinarias que se vienen, con la reforma laboral en el horizonte pero pocas chances de avanzar rápido. En La Libertad Avanza, las diferencias empiezan a notarse: Bullrich pisa fuerte y Villarruel busca mantener el equilibrio. ¿Habrá más roces o lograrán alinearse? Por ahora, el Senado promete más capítulos.