El presidente estadounidense frenó la aplicación de un paquete de medidas aprobado por el Congreso para presionar a Moscú por la guerra en Ucrania. Justificó la decisión por el “interés nacional”, mientras legisladores de ambos partidos y Volodímir Zelenski cuestionaron el giro.
Donald Trump firmó una orden ejecutiva para **suspender temporalmente la aplicación de nuevas sanciones contra Rusia**, a pocos días de que entraran en vigor. La decisión alcanza restricciones financieras y comerciales, sanciones contra personas y entidades vinculadas al gobierno ruso y aranceles previstos para productos rusos y de determinados países compradores de sus hidrocarburos.
El mandatario justificó la medida al afirmar que responde al interés nacional de Estados Unidos. La suspensión afecta a la denominada **Ley Graham**, promulgada en septiembre para endurecer la presión económica sobre Moscú y limitar los recursos que contribuyen a sostener la guerra contra Ucrania.
Sin embargo, la orden no elimina las sanciones que Washington ya había impuesto a Rusia mediante disposiciones anteriores.
La decisión que generó cuestionamientos en el Congreso
La medida provocó críticas de legisladores republicanos y demócratas, incluso de algunos que respaldaron la legislación. El senador republicano Thom Tillis calificó la decisión como “más allá de la irresponsabilidad”, mientras que el demócrata Richard Blumenthal sostuvo que las exenciones no responden a razones de seguridad nacional.
La norma había obtenido un amplio respaldo en el Senado, donde fue aprobada por 86 votos contra 11. Sus impulsores buscaban aumentar el costo económico de la invasión rusa a Ucrania y habilitar aranceles contra países que continúan comprando petróleo y gas a Moscú.
El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la administración se tomará hasta 60 días para evaluar el impacto de las medidas sobre la economía estadounidense y los mercados internacionales.
Rusia celebra y Ucrania cuestiona la suspensión
Desde Moscú, el emisario ruso Kiril Dmítriev celebró la decisión y la calificó como un “momento histórico”. Según sostuvo, la aplicación de la ley podría haber perjudicado tanto a la economía estadounidense como a los mercados globales.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, expresó una postura opuesta. Consideró que suspender las sanciones beneficia al gobierno de Vladímir Putin y advirtió que la reducción de la presión económica no contribuirá a detener la guerra.
La controversia se produce después de que Washington autorizara temporalmente operaciones comerciales con diésel de origen ruso hasta abril de 2027. Ese acercamiento también generó cuestionamientos por el posible impacto de los ingresos energéticos sobre la capacidad de Rusia para sostener el conflicto.
La suspensión abre un nuevo frente de debate sobre la estrategia de Trump frente a Moscú y el respaldo estadounidense a Ucrania, mientras la Casa Blanca evalúa el alcance económico y diplomático de las medidas.




