Cada 13 de febrero se celebra el Día Mundial del Preservativo, pero este año el mensaje es de alerta roja. Expertos advierten que la compra y el uso de profilácticos bajaron drásticamente, mientras las infecciones de transmisión sexual (ITS) disparan sus números, sobre todo en jóvenes.
La caída mundial y el golpe local
Según el reporte Global AIDS Update de ONUSIDA, entre 2016 y 2022 la compra internacional de preservativos se redujo cerca del 30%. En Argentina la cosa es peor: en 2024 la distribución oficial cayó un 64%, y en 2025 los preservativos comprados quedaron en cuarentena sin llegar a la gente. Organizaciones como AIDS Healthcare Foundation (AHF) señalan que recortes financieros y falta de acceso ponen en jaque la prevención del VIH y otras ITS.
El aumento de casos que preocupa
Hay brotes claros de sífilis y otras infecciones, con incrementos del 26% en algunos reportes locales y más de 30% en la región de las Américas entre 2020 y 2022. El Hospital de Clínicas de la UBA remarca que una sola relación sin protección alcanza para contagiarse, incluso sin síntomas visibles. Los más afectados son los jóvenes, donde el uso sostenido del preservativo es bajo (algunos estudios hablan de solo 17% en ciertos grupos).
El llamado urgente
La AHF impulsa este día (un día antes de San Valentín) para visibilizar la crisis: menos preservativos gratis, menos campañas y menos consejería sobre sexo seguro. El mensaje es claro: el preservativo sigue siendo la herramienta más efectiva y accesible para frenar VIH, sífilis, gonorrea y más. En un contexto de ajuste y stock varados, urge reactivar la distribución masiva y la educación en prevención. No es solo un accesorio; es salud pública en riesgo.



